miércoles, 29 de febrero de 2012

Silla Desocupada

Acepto que una de las principales características de este blog es que procuro mantener un lenguaje cómico, algo así como chistoso de las situaciones propias del transporte público en Bogotá, pero resulta también que hay días como los tiene usted en los que por más que quiero ser chistoso no lo logro, tengo mis días de amargura, de felicidad, de tristeza, de nostalgia, de cualquier vaina. Haga de cuenta como un ser humano de esos que deambulan por la Caracas o la Séptima con paso apresurado y ojos en el piso.

Hoy o más bien esta semana empezaron a suceder muchas cosas que las considero muy positivas, había soñado durante algunos meses con las cosas que me han estado sucediendo, fueron tantas las cosas que pensé en su momento y me imagine haciendo que ahora que finalmente ocurrió aquello que tanto espere, me quede en silencio, mudo, sin acción alguna. Y si usted me pregunta que tiene que ver esto con un bus, tranquilo, hay días en los que uno se sube al puñetero bus y uno simplemente encuentra una silla y le ocurre que no le da sueño, es poco común claro, pero en mi caso el movimiento del bus siempre logra arrullarme y produce en mi un sueño como el que le produce a los individuos que en esas zonas soporíferas de tierra caliente devoran con ansía un sancocho de diga usted nicuro y duermen su modorra en cualquier lado.

Nota 1. Si no conoce al Nicuro, este bello ejemplar de río conocido también como el Rey de la Subienda le recomiendo una vez más buscar la jetita de este animal en Google.

El punto es que usted no duerme, no se duerme en el bus y esta en los días de ser reflexivo, haga de cuenta como cuando su papá o mamá ven un programa del señor Duque Linares y al día siguiente en el desayuno, preferiblemente, su papá lo mira con esa cara de consejo de vida, le da esa mirada que es dulce pero que implican las siguientes palabras, si mi papá me hubiese dicho esto, sería otra mi vida, otros mis sueños. Lea una vez más y utilice la voz de su Papá. Bueno, no sé si entendió mi tesis, pero esta usted en esos días. Y en el bus de repente se sube un tipo con voz quebrada y le dice que él antes cantaba, porque es de una región de Colombia llamada Papunahua y usted lo mira y el pobre tipo no tiene cara de pertenecer a ningún territorio insular de nuestro país en lo profundo del Océano Pacifico, porque recuerda usted después de algunos segundos que la isla Colombiana en el Pacifico se llama Malpelo y posiblemente esta a miles de kilómetros de Papúa y el sujeto con esa cara de desconcierto que solo tenemos los colombianos desposeídos y también el buen volante diez del Junior de Barranquilla, Giovanni Hernández, le explica que ese municipio pertenece al Departamento de Vaupés y que recientemente un conductor despiadado de esos que también abunda en las calles, le atravesó sin piedad un destornillador en el pecho destrozándole el diafragma e impidiendo que su respiración y voz le permitan cantar en al menos Colombia Tiene Talento. Mientras tanto, usted recuerda que esta en el día de su mayor sensibilidad,obviamente se apiada de esta alma abandonada por Dios y no solo le da unas monedas sino que imagina un cuadro que aumenta su tristeza, por inexplicable que parezca puede sonar en su Ipod una canción que ya nadie recuerda pero que resume su impotencia y es Debajo del Puente del Cantautor Pedro Guerra.

Le dejo el link en Youtube para que no solamente recuerde esta canción sino para deprimirlo también.
http://www.youtube.com/watch?v=eVtNX3rG8SM

Entonces, usted ya con la cara de Yordano que también mencione en mi última entrada, continúa en el bus, prisionero de sus sentimientos y es apropiado decirlo, pero las calles cuando las mira lucen más melancólicas que nunca, si el bus pasa por la 15 con 85 usted recuerda sus épocas de joven, de los amigos que tuvo en su momento y están mejor que usted a pesar de ser unos vagazos, si pasa por una panadería piensa en los daños colaterales que ha causado el pan en usted y sea usted hombre o mujer siente un ligera tristeza de vanidad, eso también existe. Por extraño que parezca los días de tristeza o trascendencia están acompañados por lluvia o un viento helado que sugieren irse a una montaña a escuchar el sonido de las ramas de los árboles. Esto último es importante, de un tiempo para acá, creo que todo pudo comenzar con el pánico del nuevo milenio o la Película de Terminator II, la gente es simplemente más espiritual, la gente hace Yoga, lee a Osho, comen vegetariano y utilizan las frases de Coelho con esa actitud poco humilde de los nuevos citadinos iluminados que están más cerca de la ascensión pero se esfuerzan por tener al menos su Iphone o Blackberry cerca para no estar desconectados el día del Juicio Final.  

El bus continua su trayecto y usted sigue en esa silla pensando en asuntos tan intrascendentales que se vuelven importantes solo para usted, piensa en las personas que han subido al bus con problemas y trata de culpar al gobierno, a las putas o una de sus ex novias que simplemente fue una maldita perra con usted. Siente que sus ojos se encharcan y la vida paso tan de prisa que el paradero donde debía bajarse simplemente quedo diez cuadras atrás de usted.

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