miércoles, 1 de febrero de 2012

Tercer Viaje

Son pasadas las diez de la noche, uno sale de cualquier sitio y toma un bus por la carrera séptima, si usted es un lector extranjero preste atención a lo que sigue porque esta situación revela el precario sistema de transporte público que circula por las calles de Colombia. El bus que se aproxima a usted a una velocidad cercana a la empleada por el camión de la basura se detiene ante usted, antes, usted reconoce en un vistoso cartel los barrios donde ira el vehículo y en el frente de este, el nombre del bus, que puede tomar nombres tan simples como espeluznantes. "Topogigio", "Termineitor", "El Arka de Jeison" o "La Consentida" entre otros elegidos al azar.

Al abordar el bus, recuerdo que en mis épocas de universitario, mis amigos y yo, llamábamos a este servicio nocturno el Crucero del Amor, si usted amigo lector ya paso del tercer piso recordará de forma jacarandosa la existencia de esta serie, en cambio si usted aún no llega a este piso, le recomiendo hacer uso del buscador de Google y ver las imágenes relacionadas con este exitoso programa, si su intención es conocer la trama de la serie bien puede ir a Wikipedia.

Siguiendo con esto, al abordar el bus y realizar el pago, lo primero que se nota es el aspecto lúgubre del bus, el conductor en este caso cumple el rol de capitán del crucero e ira acompañado de un primer oficial que será el encargado de recibir el pago del tiquete, las vueltas sin importar la denominación del billete que usted entregue serán devueltas en preciadas monedas de cincuenta pesos, tan escasas en estos tiempos. Lo más recomendable dada la hora y su posible cansancio es evitar la discusión con el primer oficial a pesar de la corta edad de este, ya que es un avezado conocedor de las artes del Ñero - Do y del complicado y siempre efectivo uso del gonorreísmo.

Usted después de esta situación avanzará por un sórdido corredor y al observar los pasajeros del crucero notará con curiosidad la existencia de al menos una pareja probada en las artes amatorias, un oficinista casi siempre bancario con pinta de ser contador con el último botón desabrochado; de acuerdo al estado en el que el se encuentre, pueden suceder dos situaciones, la primera que la música estridente que ambienta al crucero sea marcada con un ritmo sin igual surgido del golpe de la argolla matrimonial sobre el cristal que cumple las veces de ventana o una segunda, que el cansancio natural del bancario dada la hora lo mantenga sometido a los placeres oníricos. Un tercer ocupante es el mismísimo borracho que deja escapar de su interior vapores etílicos que impregnan el crucero, otro sujeto con cara de cascarero o rata observa con avidez las calles de la ciudad, esperando el momento adecuado para descender e ir por su presa. Al fondo, en el puesto de los músicos tres jóvenes ramplones que escupen las escalerillas de la salida mientras discuten el tamaño de los senos de alguna conocida.

Usted se sienta y las melodiosas notas de la música invaden sus oídos, la temible salsa de alcoba es la preferida por el capitán que desde la estación de mando controla no solo el timón sino las luces fluorescentes de variados colores que terminan de  atiborrar su mente de sensaciones. No hace falta explicar que las letras de la salsa de alcoba incluyen palabras como hacer, amor, piel, desnuda, caricia, amante y fugaz, debo aclarar que en algunas ocasiones y dada la hora estas palabras pueden ser también utilizadas en el Ñero - Rap.

Es probable que dada la velocidad del vehículo se monten una serie de pasajeros tan variados como los discos compactos que adornan el habitáculo del conductor, también es muy factible que un vendedor de comestibles de fecha de vencimiento indeterminada realice una última venta de galletas wafer de sabor a mandarina. Usted en este punto querrá llegar a su destino y olvidar por completo la experiencia del crucero del amor abordo del "Arka de Jeison", al menos a la velocidad camión de basura a la que es usted transportado, a su paciencia solo le restan ochenta cuadras de aventuras inolvidables. Tranquilo, relájese y déjese atender!

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